José Mourinho saltó como un resorte para celebrar el cuarto gol del Benfica, que clasificaba a su equipo para los playoffs de la Champions League en el último suspiro.
Sin ser consciente de la situación, el entrenador salió corriendo unos metros para acabar festejando esa importante 'diana' justo delante del banquillo del Real Madrid, con su amigo Álvaro Arbeloa sentado allí.
Tras el encuentro, más sereno y ya en sala de prensa, 'Mou' indicó que "le he pedido disculpas por el modo en que he celebrado, pero Álvaro es hombre de fútbol y comprende que en ese momento uno se olvida que es el Real Madrid y que Álvaro está en el banquillo".
Acto seguido, el entrenador del Benfica explicó también que el entrenador merengue le ha dicho que no hacía falta disculparse. Así que la cosa no fue a mayores.