El KO del Real Madrid en terreno del Benfica dejó muchísimas historias internas y, entre ellas estuvo la del cambio de Arda Güler en el minuto 79, con 3-2 para los portugueses en el marcador.
Al turco no le gustó en absoluto tener que abandonar el terreno de juego y no disimuló su enfado cuando tuvo que hacerlo.
Se dirigió hacia el banquillo ocupado por Arbeloa, abriendo los brazos, haciendo aspavientos y repitiendo en dos ocasiones: "Siempre yo, siempre yo".
Ha bastado una derrota importante y dolorosa para darse cuenta de que, tal y como sucedía con Xabi Alonso, el vestuario sigue sin estar controlado por el entrenador a pesar de la llegada de Álvaro Arbeloa.