Wolves y Bournemouth llegaban a la jornada 24 de la Premier League en un partido que podía servir a los hombres de Andoni Iraola como vía para relanzar sensaciones y posiciones ligueras. El conjunto del técnico español, tras una muy mala racha de resultados, acumulaba dos victorias y un empate en sus últimos tres encuentros ligueros, destacando dos importantes triunfos ante, Tottenham y Liverpool, que situaban al club costero en la decimotercera posición de la tabla con 30 puntos.
Los Wolves, por su parte, y de forma sorprendente, atraviesa su mejor racha de la temporada en este 2026, pese a haber caído en su último compromiso. Destaca especialmente la contundente victoria por 3-0 ante el West Ham en el primer partido del año. Aun así, los Wolves suman 8 puntos, y su descenso matemático parece solo cuestión de jornadas.
El conjunto local comenzó el encuentro apretando a su rival y dominando la posesión del esférico, lo que le permitió generar ocasiones de peligro en los primeros compases. Fue tal el empuje inicial de los hombres de Rob Edwards que lograron adelantarse en el minuto 6 con un tanto de Mateus Mané, aunque para desgracia de los locales el gol sería anulado por fuera de juego.
Con el paso de los minutos, el Bournemouth fue creciendo en el partido a través de la posesión. Y pasada la media hora de juego, tras varios minutos de incertidumbre, Junior Kroupi adelantó a los cherries con un auténtico golazo de media volea desde la frontal del área, tras asistencia de Amine Adli, que puso el 0-1 en el marcador y hundió el ánimo de los locales, incapaces de recuperar el control del partido en lo que restaba de primera parte.
En la segunda mitad, el Bournemouth salió con la intención de sentenciar el encuentro. El lateral Álex Jiménez, hoy actuando en una posición más adelantada, protagonizó una buena acción nada más salir de vestuarios que parecía presagiar un dominio ofensivo constante por parte de los visitantes.
Sin embargo, ocurrió todo lo contrario. El dominio del segundo tiempo fue casi exclusivamente de los Wolves, que desde la llegada de Edwards al banquillo ha mostrado un evidente lavado de cara en su juego, aunque sin recompensa en forma de puntos. Las ocasiones locales se sucedieron durante toda la segunda mitad, pero Petrovic, guardameta del Bournemouth, junto al palo, evitaron el empate.
Como viene siendo habitual esta temporada, la suerte volvió a darle la espalda al Wolverhampton. Ya en el tiempo de descuento, Rayan, reciente fichaje del Bournemouth y que había ingresado como revulsivo, firmó una gran jugada individual por banda y asistió a Alex Scott, que puso el definitivo 0-2 y sentenció el partido.
Con este sufrido triunfo, el Bournemouth se reengancha a la lucha por las competiciones europeas. Se mantiene en la decimotercera posición con 33 puntos, pero a tan solo tres del sexto clasificado, el Liverpool. En la próxima jornada, el Vitality Stadium acogerá un atractivo duelo de entrenadores españoles, con la visita del Aston Villa de Unai Emery al Bournemouth de Iraola.
El Wolverhampton, por su parte, continúa en la línea mostrada durante la primera vuelta. Son solo 8 los puntos que acumula el equipo de Rob Edwards, que ha logrado mejorar el ánimo y el juego de los wolves, aunque sin que los resultados acompañen. Todo apunta a que, en cuestión de jornadas, el conjunto de Molineux se convertirá en equipo de Championship para la temporada 2026/27. En su próximo compromiso, recibirán al Chelsea en casa.