La Juventus ha vuelto a moverse con inteligencia en el mercado de jóvenes talentos. El club turinés ha cerrado la incorporación de Adin Licina, una de las perlas del Bayern de Múnich y fijo en la selección alemana Sub-19, en una operación de alto potencial que encaja a la perfección con su visión: llegar antes que el resto, aprovechar oportunidades y generar sus propios iconos, para explotarlos sobre el campo o hacer negocio. Un movimiento estratégico, silencioso y con proyección de futuro.
Nacido en Landshut, a poco más de una hora de Múnich, Licina representa ese perfil de futbolista que los grandes siempre buscan en el mercado.
Adin Licina es un número 10 contemporáneo. Un futbolista que arranca desde la derecha para perfilarse hacia dentro, asociarse, romper líneas y decidir. Tiene regate, visión de juego y último pase, pero también gol y capacidad para asumir responsabilidades en zonas calientes del campo. Pura fantasía con orden.
Su estilo encaja con el fútbol que la Juventus quiere volver a construir: talento interpretando espacios, creatividad en tres cuartos y jugadores capaces de generar ventajas desde la técnica. No es un extremo clásico ni un mediapunta rígido: es un creador con libertad.
Aunque todavía es clase 2007, Licina ya ha quemado etapas a gran velocidad. Internacional Sub-19 con Alemania, ha competido con el Bayern II y realizó la pretemporada 2024 con el primer equipo, llegando incluso a debutar bajo las órdenes de Vincent Kompany, participando en los primeros goles de la nueva era del técnico belga. Un dato que no pasa desapercibido y que habla de la confianza que generó internamente en el Bayern.
En Múnich entendieron que Licina necesitaba un contexto diferente para seguir creciendo. La fuerte competencia en su posición -con nombres como Musiala, Michael Olise o Lennart Karl frenó su continuidad, y el club alemán optó por facilitar una salida ordenada, evitando una pérdida traumática y manteniendo control sobre su futuro.
El Bayern lo deja salir con un 30% de sus derechos y ‘matching rights’, mientras que la Juventus se hace con el 70%, en una operación a coste cero que beneficia a todas las partes.
Licina se incorporará a la Juventus Next Gen, el paso natural dentro del modelo bianconero. La prioridad es que compita, se adapte y crezca, pero el plan es claro: estar cerca del primer equipo en cuanto el proceso lo permita.
En la Juve lo ven como una inversión de futuro, un talento para pulir y lanzar, siguiendo un patrón que el club conoce bien. No hay prisas, pero sí una hoja de ruta definida.
De origen montenegrino, con posibilidad de representar también a Bosnia, Licina es un fijo en las categorías inferiores de Alemania y uno de los nombres marcados en rojo por los grandes departamentos de ‘scouting’ europeos. Milan y Sporting de Portugal siguieron muy de cerca su situación.
Además, es una apuesta estratégica de Adidas, lo que refuerza su perfil global y su encaje dentro del ecosistema Juventus. Talento, imagen y proyección.
La Juventus vuelve a anticiparse. Licina llega sin ruido, pero con el sello de los movimientos que pueden marcar una época. El tiempo dirá hasta dónde puede llegar, pero en Turín tienen claro una cosa: el talento, cuando se cuida, acaba encontrando su momento.