Si algo siempre ha caracterizado a los equipos de Rafa Benítez ha sido siempre su consistencia defensiva. El entrenador español es experto en tejer entramados defensivos muy sólidos, que son muy difíciles de franquear y sobrepasar.
Hoy el Panathinaikos se ha agarrado a la mitología griega, porque parecían esas murallas de Troya, tan difíciles de sobrepasar. Con ese sistema 5-4-1, los griegos se mostraban compactos y no dejaban prácticamente espacios, por lo que le era muy difícil a los béticos encontrar algún hueco por donde hacer daño.
Los de Pellegrini, que dominaban ampliamente la posesión, trataban de mover el balón de lado a lado y tratar de buscar algún recoveco por donde entrar, pero las basculaciones de los griegos no les permitían avanzar con claridad. Jugadores como Marc Roca, Altimira y Fornals amasaban la posesión del balón, pero no conseguían jugar cómodos.
Al ver que los béticos necesitaban alguna superioridad para jugar cómodos, Abde lo interpretó muy bien y trató de meterse por dentro para generar superioridades, y de sus botas llegaron algunas de las ocasiones más claras, con dos disparos desde la frontal que se marcharon ligeramente desviados.
No obstante, iban pasando los minutos y el dominio del Betis no se materializaba en ocasiones claras, quitando una ocasión del Cucho de la segunda parte que casi acaba en gol. Los griegos seguían muy ordenados y tapando mucho los carriles interiores, por ello las mejores ocasiones del Betis llegaban por fuera, con algunas incursiones de Ruibal.
Así las cosas, parecía que los locales estaban esperando a que los béticos cometieran algún error, y así fue. Llorente pisaba a Świderski después de que esta ya hubiera chutado, quizá un penalti un tanto riguroso teniendo en cuenta que la jugada ya había acabado, pero así lo decidió Marciniak.
El encargado de tirar el penalti para los locales fue Taborda, que no dudó y engañó fácilmente a Pau López. Y gracias a su gol el Panathinaikos conseguía hacerse con la victoria. Parece que la resistencia griega obtuvo premio y pudieron aprovechar lo poco que generaron en ataque. Las murallas de Troya de Rafa Benítez surgieron efecto.