La realidad la tenemos en nuestra mente y nosotros somos los artífices de nuestra realidad”. Con esta frase sorprendió Diego Simeone en la previa del partido. Se refería a la trascendencia que tenía en la noche de este miércoles en Londres la mente de los jugadores, la cabeza, para no pasar los apuros de hace dos semanas en Barcelona. Ahora la renta era de un gol menos, pero el rival estaba dos escalones o más por debajo de los de Flick.
Y el caso es que el Atlético no salió mal. Incluso vio cómo le anulaban un gol a Lookman nada más empezar por fuera de juego. Y daba la sensación de que si apretaba, se llevaba por delante a los Spurs. Pero nada más lejos de la realidad. Porque los rojiblancos comenzaron a dar facilidades. Y claro, el Tottenham, a créerselo.
Con una jugada anticompetitiva llegó el primero de los ingleses. Ruggeri, Molina y Le Normand dimitieron de defender. Por cierto, Pubill se quedó fuera por molestias en una costilla. A lo que íbamos. Tel centró a placer y Muani remató más aún. Imposible para Musso, que poco después se lució para evitar el segundo. ¿Qué estaba pasando? Pues eso, la mentalidad de unos y la calidad de otros (a veces, los mismos), daba aire a un Tottenham más pendiente de la Premier que de la Champions.
Reaccionó el Atlético en el tramo final del primer acto, con sendas ocasiones de Julián y Giuliano, cuyos lanzamientos desde fuera del área, ambos tocados por un rival, casi acaban dentro. Y siguió bien el cuadro colchonero tras el descanso. Tanto, que Julián se revolvió en el área para empatar.
Todo parecía decidido. Pero no, claro que no. Porque justo después la perdieron entre Giuliano y Cardoso y los Spurs montaron una contra que acabó con un remate de Simons a la red. Creía el estadio. Y actuó Simeone. Quitó a un horrible Molina y a un ‘caliente’ Lookman (amarilla por un enganchón con Dragusin, que le buscó y casi le encuentra del todo), dando entrada a Koke y Sorloth. Uno para controlar el medio y con ello, el juego. El otro, para estirar al equipo. Llorente pasó al lateral y Julián, a la izquierda.
Musso volvió a lucirse, este vez ante Pedro Porro. También lo hizo La Araña en una acción por la izquierda. Sólo le detuvo Vicario. Había espabilado el Atlético, qué casualidad, con Koke ya en el campo. Ahora, dos goles parecía un mundo para el Tottenham y se veía más cerca el segundo de los españoles, jaleados por casi 3.000 hinchas en las gradas que no dejaron de animar.
Casi lo corrobora de nuevo Julián, con un gran lanzamiento de falta. Tocó lo justo Vicario. Pero ya no pudo hacerlo con un cabezazo de Hancko al primer palo tras un balón muy tenso de La Araña en un córner. 2-2. Se acabó. Los aficionados locales comenzaron a dejar el campo. Poco que reprochar esta vez a su equipo, que se lo dejó todo y que incluso llegó a soñar con la machada hasta que el Atlético, recordemos, ya con Koke en el campo, se puso serio y dijo eso de ‘hasta aquí’ hemos llegado.
Giménez quiso dar algo de emoción nada más entrar, entrando sin control en el área a Simons. Penalti. El neerlandés engañó a Musso. Cinco de descuento.
El resultado no llegó a peligrar, pero las sensaciones sí llegaron a ser algo angustiosas en algunos momentos de la noche. Otra dulce derrota. Otra lección para aprender, aunque eso sí, ya será con el Atlético en los cuartos de final de la Champions League, donde espera, otra vez, el Barcelona.