Gran tropiezo de la Real Sociedad en una noche oscura en Villarreal. El conjunto donostiarra firmó un horrible partido en La Cerámica que fue solucionado en los primeros 20 minutos por los locales, que fueron un torrente a la contra y que e aprovecharon de la debilidad defensiva de la Real Sociedad. Los de Matarazzo reaccionaron escasamente y fueron a rachas, pero estuvieron a años luz del nivel de los groguet.
Matarazzo puso en liza el once de gala entre los disponibles en una noche que se presumía clave desde las horas previas al encuentro. Con solo dos cambios con respecto al duelo ante Osasuna: Jon Martín por Caleta-Car y Gorrotxategi por el sancionado Turrientes. El de Eibar llevaba dos encuentros sin gozar de minutos por su estado físico pero fue de la partida. No se dejó nada tampoco Marcelino en el banquillo de La Cerámica, que asusta a cualquiera.
La Real Sociedad salió presionante, con el objetivo de seguir a los pares por todo el campo y de igualar de esa manera el alto nivel técnico del Villarreal. Pero el plan no le salió del todo bien a Matarazzo. Todo comenzó a torcerse en el 7'. Comesaña, ante la falta de oposición de Aramburu, prolongó un córner botado por Pépé y rematado por Gerard Moreno absolutamente solo, que no tuvo problemas para hacer el 1-0.
Intentó despertar el cuadro donostiarra, no exento de polémica. Los futbolistas reclamaron un posible penalti de Pau Navarro por mano tras un centro de exterior de Brais Méndez, pero Miguel Ángel Ortiz dijo que el futbolista estaba recogiendo los brazos y que no era pena máxima. A eso respondió instantáneamente el cuadro de Marcelino, con Mikautadze en el principio y en el final de la jugada del segundo tanto local. Vino a recibir, sacó de zona y descolocó a los de Matarazzo y entre Moleiro y Gerard Moreno montaron el ataque para que finalmente fuera el georgiano el que resolviera el ataque y pusiera el 2-0 en el 22'.

No se frenó ahí el Villarreal, que no dejó de atacar y de proyectarse ante el espacio que dejaba la Real Sociedad -que acumuló muchos futbolistas en la última línea del ataque- a su espalda. Eso lo aprovechó primero Moleiro con una gran contra, pero Remiro le negó el tanto. Instantes después, Pépé hizo lo propio y lo acabó aprovechando, beneficiándose del rechace en la pierna de Sergio Gómez para hacer el 3-0 en el 23'.
La Real Sociedad amasó más la pelota en los minutos posteriores, con un Villarreal tranquilo y bien plantado. Le ganó algo de terreno e incluso llegó a generar algo de peligro, sobre todo con un disparo de Soler en el 27'. Posteriormente llegaron las tibias intentonas de Brais y de Guedes. La del primero acabó en el cuerpo de Renato Veiga. La segunda se fue mansa a las manos de Luiz Junior. La realidad es que los donostiarras generaron muy poco peligro en una primera mitad en la que el equipo se desangró y en la que dio la sensación de que el Villarreal tuvo que meter solo la cuarta marcha para generar peligro a la Real Sociedad. La tuvo Oyarzabal en el último minuto de la primera mitad en la que fue la más clara de esa fase, pero Luiz Junior se hizo grande y el de Eibar no pudo superarle.
Tocó los cables Matarazzo en el descanso, cambiando el sistema y también una pieza: Gorrotxategi -que parecía no esta para muchos trotes y quedó demostrado- le dejó su lugar a Sucic. Precisamente el croata fue el encargado de aminorar la diferencia entre ambos equipos. Lo hizo en el 47', tras un mal despeje de Renato Veiga y aprovechando el rebote en la cabeza de Pape Gueye para poner el 3-1. Estuvo cerca de hacer el cuarto el Villarreal nada más encajar, con una ocasión de Mouriño en la que se tuvo que emplear a fondo Remiro. Al navarro le tocó volver a estirarse minutos después, dejando una parada muy estética al disparo de Pépé.

Zubeldia tuvo que retirarse en el 57' por problemas musculares, que acrecientan las dificultades defensivas de la Real Sociedad en la zaga. Precisamente ese parón hizo que el encuentro bajará de revoluciones. Matarazzo dio entrada a Aritz y a Óskarsson, volviendo a cambiar las piezas en el esquema, dándole más libertad a Oyarzabal y dejando al islandés como referencia.
Si alguien remó para hacer el quinto tanto del encuentro fue el Villarreal, que lo rozó con las yemas de los dedos ante una defensa dormida y poco hábil en la noche de La Cerámica. Lo siguió intentando Pépé y se le sumó a esas intentonas Mikautadze, que se encontraron de manera reiterada con un gran Remiro en la segunda mitad. No estuvo bien en los goles recibidos pero se rehizo. En el 80’ marcó Óskarsson, pero estaba claramente en fuera de juego. La entrada de Zakharyan le dio un plus ofensivo a los de Matarazzo, que acabaron sucumbiendo en una horrible noche en Villarreal.