El Valencia dejó de nuevo helado el Sánchez-Pizjuán y se llevó un triunfo (0-2) fraguado en el primer tiempo que deja al Sevilla de nuevo con el piloto rojo encendido, con la zona de descenso a tres puntos y con dos derrotas seguidas justo después de dejar una deplorable imagen en el Camp Nou ante el líder.
El Sevilla, con una extraña alineación, sin delantero fijo y con su jugador más en forma, Oso, en el banquillo hasta cerca del minuto 70, estuvo perdidísimo ante el cuadro de Carlos Corberán, que sale de la zona caliente e incluso se puede permitir el lujo de soñar con Europa.
El equipo de Matías Almeyda, en su último partido de sanción, no fue nunca capaz de imponer su ritmo. Tras media hora sin ocasiones y en un partido marcado por los problemas que tuvieron Juanlu y Gayà tras un choque fortuito cabeza con cabeza que acabó por motivar la sustitución de ambos, fue el Valencia el que acabó dando un paso adelante. Primero avisó con un disparo de Guido Rodríguez, aunque fue en un error de Alexis Sánchez cuando los visitantes se adelantaron. El disparo de Ramazani lo rechazó Vlachodimos y el cabezazo posterior de Hugo Duró significó el 0-1.
Los problemas físicos de Gayà acabaron por alargar un primer tiempo en cuya prolongación el Valencia anotó el segundo, obra de Ramazani al culminar un contraataque en el minuto 50.
En la segunda mitad, el Sevilla intentó agitar el partido sin lograrlo nunca. Lo intentó con Isaac, autor del primer disparo a puerta en el minuto 78, y Akor Adams, aunque sólo la salida de Oso animó algo el ataque, no obstante, sin ideas ante un Valencia bien cerrado defendiendo con criterio el 0-2. Batista Mendy, con un disparo a la escuadra ya muy al final, rozó el tanto de los locales, pero se topó con una gran parada de Dimitrievski.
Todo, en una demostración de impotencia que llevó a la grada a la desesperación y arroparse en el único consuelo de manifestarse contra el palco y el presidente, José María del Nido Carrasco.