El Real Oviedo volvió a pisar la gloria del fútbol español. Tras 24 años de mucho sufrimiento, de pasear por campos de barro de toda Asturias y de estar apunto de desaparecer en varias ocasiones: Volvieron. Cazorla fue fundamental en ese ascenso. Volvió a casa después de triunfar por toda Europa y para él fue "lo más importante que he vivido en el fútbol. Lo más bonito y la mayor alegría".
El sentimiento carbayón es especial. La afición y la resiliencia del equipo crea una atmósfera que no es comparable a otros equipos. Y para Santi Cazorla, canterano del Real Oviedo, que tuvo que marcharse para crecer y dominar España y Europa, el ascenso fue algo mucho más especial que todos los títulos ganados, incluidas las dos Eurocopas.
"Es el mayor trofeo que me voy a llevar el día de mañana. Subirme en cuello de Cervero, me sentía el más grande del mundo en ese momento y es un sentimiento que tengo. Es el momento más especial en mi carrera deportiva con mucha diferencia del segundo. No hay nada parecido para mí", explicó Cazorla a Panenka.
Más especial aún porque pudo ser importante durante toda la temporada y sobre todo en el playoff , con dos goles —uno en la semifinal al Almería y otro en la final al Mirandés—, que permitieron el ascenso. "Eso también me hace vivirlo de otra manera diferente. No es lo mismo cuando subes y no eres partícipe o estás en un segundo plano, que hacerlo siendo importante, que era también lo que yo quería cuando vine".
Cazorla nunca dudó que volvería a vestir la camiseta del Real Oviedo. Siempre supo, que cuando se dieran las circunstancias, volvería. Nunca fue una presión para él, en contra a lo que la gente le decía. "Tienes mucho que perder y nada que ganar. Y yo siempre lo vi al revés. Iba a cumplir el sueño de niño, sabía que iba a venir a competir, a mí no me valía convenir y que me aplaudieran el Tartiere".