El Celta de Vigo busca romper su mala dinámica en el inicio de la buena temporada y que mejor que hacerlo en el debut de la Europa League, competición a la que volvió el curso pasado tras nueve años de ausencia y en la que llegó a los cuartos de final. Su rival será un Omonia Nicosia desconocido y al que nunca antes ha enfrentado, pero tras cinco partidos consecutivos sin conocer la victoria necesita dar un golpe sobre la mesa que ya reclama la afición.
Lo más preocupante es la falta de gol del equipo. La baja de Iago Aspas no ayuda en ese sentido. Se lesionó ante el Málaga muscularmente y estará cuatro semanas ausente. Pero más lo es aun que el equipo siga dependiendo del delantero, de 39 años, en el apartado goleador cuando no está del todo fino Borja Iglesias, que llega entre algodones y habrá que ver si puede salir como titular.
Aun así, el conjunto de Claudio Giráldez parte como favorito ante el Omonia, que superó dos rondas previas para alcanzar la fase de grupos pero no sabe lo que es ganar a un equipo español. A su favor juega arrancar como local, pero a los gallegos no les debe importar eso porque saben que tienen un calendario complicado, con rivales de la altura de la Juventus, Bournemouth y Olympique Marsella por el camino. Es decir, el Omonia debería ser uno de los rivales más asequibles y lo saben en el vestuario.