El Getafe sufrió un duro revés en su estreno europeo de la temporada en el Coliseum. El conjunto de José Bordalás sucumbió ante un Lugano que no necesitó dominar el encuentro para imponer su ley (2-5). Los suizos, implacables ante cada concesión azulona, castigaron una sucesión de errores defensivos que acabaron por desdibujar cualquier intento de reacción local. Una primera mitad para olvidar dejó a los madrileños contra las cuerdas y, aunque tras el descanso encontraron argumentos para creer, sus propios desaciertos terminaron por condenarlos a una dolorosa manita.
Y eso que el encuentro no pudo comenzar mejor para los intereses azulones. Apenas habían transcurrido dos minutos cuando Iván Azón adelantó al Getafe. Sin embargo, la alegría duró un suspiro. Ajeti restableció la igualdad apenas un minuto después y Cimignani culminó la remontada visitante en el 7’. En apenas cinco minutos, el conjunto de Bordalás pasó de mandar en el marcador a verse obligado a remar a contracorriente. Lejos de encontrar estabilidad, los locales continuaron mostrando demasiadas facilidades atrás y Ajeti volvió a aprovecharlas en el 26’ para firmar su doblete y establecer el 1-3 con el que se llegó al descanso.
Bordalás, que había introducido siete novedades en el once respecto al derbi ante el Rayo Vallecano, buscó soluciones con cuatro sustituciones tras el paso por vestuarios. Terrats, Mojica, Gudelj y Satriano saltaron al césped, pero el Lugano apenas tardó cinco minutos en asestar otro golpe. Un error de Francho Serrano permitió a los visitantes recuperar el balón y, tras una buena circulación de lado a lado, Zanotti encontró a Bislimi con un pase atrás para que anotase el cuarto en el minuto 50.
Pese al abultado marcador, el Getafe se resistió a bajar los brazos. Satriano rozó el gol tras un centro de Mojica y Borja Mayoral comenzó a cobrar protagonismo en ataque. Los azulones encontraron recompensa a su insistencia en el minuto 73, cuando el propio Mayoral aprovechó un rechace del guardameta tras una falta lateral ejecutada por Mojica para recortar distancias y devolver algo de emoción al encuentro.
El 2-4 espoleó a los madrileños, que protagonizaron sus mejores minutos del partido. Andrés García estuvo cerca de sorprender al portero con un disparo desde fuera del área que rebotó en un defensor. Poco después, el Getafe encadenó tres saques de esquina consecutivos y Gudelj obligó al guardameta visitante a firmar una intervención espectacular para desviar un potente disparo que buscaba la escuadra. El conjunto de Bordalás había recuperado el pulso ofensivo y acumulaba ocasiones, aunque Enes Ünal, incorporado en el minuto 66, tuvo que disputar buena parte de sus minutos visiblemente mermado por unas molestias en el tobillo.
Sin embargo, cuando el Getafe parecía haber encontrado en su empuje el camino para discutir el resultado, volvió a tropezar con la misma piedra. Un error de Valou propició el quinto tanto del Lugano y terminó por sepultar cualquier esperanza de remontada. El golpe fue especialmente cruel para los azulones, que habían encontrado en su reacción tras el descanso el único aspecto al que aferrarse en una noche aciaga.
La diferencia estuvo en la contundencia. El Getafe acumuló 26 remates, ocho de ellos entre los tres palos, pero apenas consiguió perforar dos veces la portería rival. El Lugano, en cambio, convirtió cinco de sus diez disparos en goles, sacando el máximo partido a las facilidades que encontró en la zaga madrileña.
La primera mitad había abierto una herida demasiado profunda y los errores posteriores impidieron cerrarla. El Getafe se queda con un punto tras dos jornadas de Conference League y numerosas cuestiones por corregir, mientras que el Lugano suma su segunda victoria y se afianza en la zona alta de la clasificación.