"El PSG huele el miedo y no perdona". Lo dijo Iñigo Pérez avisando del peligro del conjunto parisino pero seguramente no esperaba lo que pasaría de inicio en el duelo en La Cerámica de esta noche, donde los de Luis Enrique solo necesitaron los primeros 17 minutos para dejar el duelo sentenciado con un espectacular 0-4. De hecho, los cuatro tantos llegaron en un intervalo de solo 8 minutos, entre el 9 y el 17, aprovechando las múltiples facilidades defensivas de los groguets atrás.
El conjunto de Iñigo Pérez presentó un once algo menos ofensivo que de costumbre, dejando a Moleiro y a Mikautadze en el banquillo, consciente de los peligros del rival, un PSG que salió sin Ferran Torres. Su puesto lo ocupó Mayuele, acompañando en ataque a Akliouche y a Doué. Y aunque los groguets mostraron cierta ambición de inicio, no tardó el PSG en mostrar sus armas y confirmar, como recordó también Iñigo Pérez, que "son un rodillo, una apisonadora".
Tras un saque de esquina, Joao Neves cazó un balón muerto en el área y la poca contundencia de la zaga local para adelantar en el minuto 9 a los parisinos. Tres minutos después, el regalo de Gulacsi, con un mal pase, lo aprovechó Akliouche para ceder atrás a Doué, que marcó el 0-2.
Y ya no tuvo piedad el conjunto de Luis Enrique de un Villarreal totalmente noqueado. Al minuto llegó el tercero, obra de Mayulu, que fusiló a Gulacsi, de nuevo ante un rival muy tibio atrás. La Cerámica empezó a pitar ante el vendaval parisino, que no frenó sino todo lo contrario ya que a los 17 minutos llegó el 0-4, obra de Fabián a pase otra vez de un generoso Akliouche, que dejaba el duelo totalmente sentenciado cuando apenas había hecho poco más que empezar. Y no dejó de buscar el quinto el PSG, que vuelve a confirmar que es el gran candidato para ganar la Champions, por tercer año seguido.