Michael Carrick parece poder volver a respirar tranquilo después de conseguir una agónica remontada frente a la Roma en la Champions League, que le da una semana más en el banquillo al frente del Manchester United. Han sido muchas las especulaciones y las dudas en torno al técnico, una de ellas proveniente de su propio capitán, Bruno Fernandes, que ha pasado de poner en duda su forma de juego a apoyar al inglés.
El portugués lideró la remontada
El encuentro ante la Roma no empezó de la mejor de las maneras, y todo apuntaba a que otra derrota iba a sacudir de nuevo al Manchester United, pero la aparición de Fernandes y Cunha fueron claves para remontar un 0-2 que parece dar una vida extra a Michael Carrick.
El capitán de los Red Devils lideró al equipo hacia una victoria clave ante la Roma (3-2) en la Champions League. El portugués marcó de penalti antes de generar el gol del empate de Matheus Cunha. La victoria no solo fueron tres puntos para el equipo inglés, sino que supusieron aliviar, aunque sea por unos días, la presión y los rumores alrededor de la delicada situación que está viviendo el Manchester United.
Bruno Fernandes se retracta de sus palabras
Tras sus polémicas declaraciones después de la derrota ante el Como por 4-1, en las que el futbolista cuestionaba el trabajo y las decisiones de su técnico, Carrick respondió al centrocampista con una suplencia ante el Bournemouth. Tras la victoria ante la Roma, Fernandes volvió a hablar, pero esta vez, respaldó la decisión de Carrick y aclaró cómo se encuentra la relación entre técnico y capitán.
"Ha sido duro, ha habido muchas especulaciones en los medios. Muchas mentiras sobre muchas cosas que han pasado entre Carrick y yo. Aclaramos las cosas y, después, decidió dejarme en el banquillo porque no estoy rindiendo. Todo el mundo pensó que era un castigo por mis palabras. Si lo fue, estuvo bien. Quien dirige el equipo es quien toma las decisiones", declaró Bruno Fernandes a 'Amazon Prime'.
El vestuario no está roto
El centrocampista quiso desmentir de manera rotunda los rumores sobre una ruptura en el vestuario de Old Trafford, afirmando que la situación no ha cambiado su compromiso con el club.
Hace apenas unos días, los medios se hacían eco de una supuesta reunión privada entre Carrick y Fernandes en la que ambos mantuvieron conversaciones directas y sin tapujos en un intento de contener la crisis interna del vestuario, y parece que la conversación dio sus frutos: "No cambia la confianza que tengo en Carrick, en el cuerpo técnico y en cada jugador de este club. Y tampoco cambia mi objetivo de ganar todos los partidos que tengo por delante", declaró al finalizar el encuentro europeo.
El portugués quiso dejar claro que la plantilla está luchando por llevar al equipo donde se merece, y no por salvar el puesto del técnico inglés: "No tenemos que salvar el puesto de nadie. El club necesitaba una victoria y los jugadores necesitábamos esa victoria".
Una victoria que da un respiro a los Red Devils, en uno de los momentos más delicados de la temporada, donde todos los puestos parecen estar corriendo peligro. Ahora falta comprobar si este partido es el comienzo de una remontada de un Manchester United que este domingo se enfrenta a una prueba de fuego ante el Aston Villa de Unai Emery.