Sergio González tuvo este viernes un victorioso reestreno en el banquillo del Cádiz. El técnico catalán inició su segunda etapa de amarillo ganando al Mirandés (0-2), gracias a dos goles de Brian Ocampo y Yussi Diarra en los primeros diez minutos de partido, aunque sufrió tras el descanso.
El relevo del destituido Gaikza Garitano hizo bueno el dicho de ‘a entrenador nuevo, victoria segura’ y puso fin a la aciaga racha de un punto de los últimos 24 puntos en juego con la que su equipo se presentó en Anduva ante un rival al que no le bastó tirar de orgullo y que sigue hundido en el último lugar de LaLiga Hypermotion tras sumar su tercera derrota seguida. Con este reparador triunfo, los andaluces resucitan y duermen a siete puntos del descenso.
VídeoEl Cádiz salió a morder desde el primer segundo y pronto dejó a los jabatos sin muchas opciones. Cuando sólo se habían cumplido siete minutos de juego, la zaga local regaló un balón que Ortuño no desaprovechó. Puso un centro tenso al área y Brian Ocampo lo enganchó de primeras, con la fortuna de que el balón tocó en un defensa para terminar despistando a Juanpa y colándose en la red.
Lejos de conformarse, el conjunto gaditano olió la sangre y Yussi Diarra puso tierra de por medio poco después. El centrocampista leyó de maravilla un envío al espacio de Iker Recio y, con un zurdazo cruzado que hizo un extraño en el aire, firmó el segundo para un Cádiz que estaba siendo un auténtico vendaval.
El Mirandés, grogui y sin capacidad de respuesta, estuvo a punto de encajar el tercero en las botas de García Pascual, pero Juanpa tiró de reflejos y sacó una mano milagrosa para evitar la sentencia definitiva. En el tramo final de la primera parte, el conjunto burgalés intentó tirar de orgullo cargando el área con centros laterales de Juan Gutiérrez que Selvi Clua no acertó a dirigir entre los tres palos. Incluso Bauzà se inventó una jugada zafándose de Suso y de Iza, aunque su servicio terminó plácidamente en las manos de Gil.
El guion cambió por completo tras el paso por vestuarios, con un Mirandés que salió decidido a morir matando y un Cádiz que acabó pidiendo la hora. Los de Muneta dieron un paso adelante y empezaron a embotellar a un conjunto amarillo que, de repente, se vio superado por el empuje jabato.
Con el Mirandés volcado, El Jebari se echó el equipo a la espalda y puso a prueba a David Gil con un latigazo desde la frontal tras una gran jugada individual. El acoso local era total y el Cádiz empezó a sufrir, especialmente cuando Unax filtró un balón de tiralíneas para Siren Diao. El remate salió demasiado centrado, pero obligó a Gil a emplearse a fondo en dos tiempos.
El Mirandés nunca bajó los brazos y Selvi Clua estuvo a punto de aprovechar una mala salida de David Gil tras un centro de Juan Gutiérrez, aunque su cabezazo se marchó lamiendo el poste. El portero cadista se resarció minutos después con una intervención de puros reflejos, rectificando sobre la misma línea de gol para atrapar un envío de El Jebari que se había envenenado tras tocar en Iza.
Entre tanto asedio, el Cádiz pudo sentenciar a la contra, pero Juanpa sacó un pie milagroso a remate de Joaquín y ya en el tiempo añadido Unax pudo poner el 1-2, pero el larguero y un gran David Gil evitaron el tanto.