El equipo de Carles Manso empezó con personalidad, presionando alto y dominando los primeros minutos. Gael Alonso rozó el gol con un cabezazo que obligó a intervenir a Zidane y Alende también probó suerte en el rechace. Sin embargo, el Granada golpeó primero en el minuto 22 con Arnáiz, tras una jugada en la que un desvío de Imanol cambió la trayectoria del balón y sorprendió a Owono.
La reacción andorrana fue inmediata. El mismo Imanol, cinco minutos después, firmó el empate con un potente disparo lejano ajustado al palo. En la segunda mitad los locales apretaron más, pero apareció Owono con dos intervenciones decisivas en el tramo final, incluida una parada espectacular a un lanzamiento de falta de Pablo Sáenz.
Cuando todo parecía acabado llegó la jugada polémica que habría dado el triunfo al Andorra. El gol de Olabarrieta, que picó el balón sobre Zidane tras el rebote con Izan, fue anulado y el marcador ya no se movió. Un punto valioso, aunque con la sensación de que pudieron ser tres