El sueño mundialista ha dejado de ser una proyección en PowerPoint para convertirse en una realidad de hormigón, planos y botas de seguridad. Este lunes, el Estadio de Gran Canaria ha vivido una jornada de examen bajo la atenta mirada de una delegación de la FIFA, que ha aterrizado en la isla con un objetivo claro: certificar que la sede canaria está a la altura de lo que exige el máximo organismo del fútbol mundial para la cita de 2030.
Acompañados por técnicos del Cabildo de Gran Canaria —propietario del recinto— y directivos de la UD Las Palmas, los emisarios de la FIFA han recorrido cada rincón de la instalación. No ha sido una visita de cortesía; se han evaluado flujos de movilidad, accesos y, sobre todo, el cronograma de una transformación que ya es irreversible.
'La Nube' empieza a tomar forma El plato fuerte de la visita ha sido la presentación sobre el terreno de 'La Nube', el ambicioso proyecto arquitectónico que elevará el aforo de los 32.400 asientos actuales a más de 40.000 localidades.

Este incremento no es un capricho estético, sino el requisito 'sine qua non' para que el feudo amarillo pueda albergar partidos de una fase final de la Copa del Mundo. La maquinaria ya ruge en el barrio de Siete Palmas. De hecho, la delegación pudo comprobar en primera persona el inicio de los trabajos este mismo mes, centrados en la demolición de la Torre Este (ubicada entre las gradas Sur y Naciente).
Este movimiento es la pieza de dominó necesaria para poder acometer la ampliación de los graderíos en los próximos meses.
Octubre de 2029: La meta en el horizonte
Desde el Cabildo lo tienen claro: no hay margen para el error. La fecha límite para entregar el estadio totalmente renovado es octubre de 2029, apenas unos meses antes de que el balón eche a rodar en el torneo.
La UD Las Palmas, como usuario principal y actor clave en esta metamorfosis, también estuvo presente a través de su dirección general, garantizando que el "día a día" del equipo no se vea excesivamente lastrado por una obra de ingeniería que cambiará para siempre el skyline deportivo de la ciudad. Gran Canaria ha pasado hoy un nuevo filtro.
La FIFA toma nota, los técnicos ajustan los plazos y la afición ya empieza a imaginar el himno del Mundial resonando bajo el cielo de Las Palmas. El camino es largo, pero la primera piedra —o mejor dicho, la primera demolición— ya es un hecho.