El Real Madrid perdió en Mallorca en un partido para olvidar del equipo blanco en el que sólo Mbappé hizo algo destacable. El resto, no se pareció en nada al equipo que encadenó cinco victorias consecutivas. Un tropezón en toda regla que deja al Real Madrid más en manos del Barcelona en la lucha por el título. El Mallorca, por su parte, con este triunfo, sale del descenso en el que ahora entra el Elche.
Mallorca y Real Madrid saltaron al césped siendo conscientes de que había mucho en juego en Son Moix. Los locales se jugaban alejarse del descenso y los madrileños, seguir vivos en la lucha por el título. Para esa batalla, Arbeloa decidió dar descanso a Vinicius y Thiago pensando en el Bayern, pero le dio la titularidad a Mbappé. Demichelis, por su parte, cambió piezas en su once para buscar los tres puntos. Lo cierto es que a pesar de lo mucho que había en juego, el inicio del encuentro fue aburrido, aburridísimo y eso, a la hora de la siesta, seguro que provocó alguna que otra cabezada.
Mallorca y Real Madrid no enlazaban jugadas seguidas en ataque y por parte de los dos bandos, la idea era la misma: buscar a sus ‘nueves’. Es decir a Muriqi y Mbappé. Así, poco o nada se podía esperar del partido, más allá de algunas jugadas aisladas a las que considerar como ocasiones de peligro sería algo muy osado. Por suerte, todo cambió a partir del minuto 20. Lo hizo con un par de jugadas de Mbappé que, estas sí fueron ocasiones claras de gol, pero el delantero francés se encontró con Leo Román. El meta del Mallorca se lució y lo volvió a hacer a un remate de Arda Güler.
Por fin, 25 minutos después del pitido inicial, estaba pasando algo en la soleada y calurosa tarde mallorquina. El Real Madrid, envalentonado por esas ocasiones, se vino arriba y parecía que tomaba el control del choque. El Mallorca, por su parte, seguía buscando a Muriqi que mantuvo una bonita lucha con Rüdiger. Sin embargo, el protagonista para el equipo bermellón no fue el delantero de Kosovo, si no su compañero Morlanes. El jugador, al que los jugadores del Real Madrid fueron incapaces de detectar llegando se segunda línea, avisó en el minuto 35 y en el 41, marcó el 1-0. Morlanes entró como Pedro por su casa en el área del Real Madrid para recoger un centro desde la derecha y batir a Lunin. Todo eso, bajo la atenta mirada de Camavinga que, en lugar de seguir a Morlanes, decidió frenarse y dejarle ir solo hacia el área de Lunin. El Real Madrid intentó llegar al descanso con el empate, pero sus intentos quedaron en nada y la primera mitad acabó con ese 1-0 para el Mallorca.
El segundo acto comenzó con el Mallorca intentando tener el balón y dormir el partido. El Real Madrid, a pesar de las urgencias, era una calco de la primera, con Arda Güler y Mbappé como únicos argumentos ofensivos. Viendo el panorama, Arbeloa realizó un triple cambio para dar entrada a Vinicius, Bellingham y Militao, que volvió a jugar desde su lesión el pasado mes de diciembre. Unos cambios que provocaron la variación del dibujo de un Real Madrid que adelantó sus líneas. El Mallorca, por su parte, aguantó las embestidas blancas esperando su ocasión para buscar el segundo gol, con Luvumbo al mando del ataque local. El ímpetu inicial del Real Madrid tras ese triple cambio dudó poco o nada. Eso lo detectó Demichelis que hizo un triple cambio para refrescar a su equipo y darle un cariz más ofensivo en busca del segundo gol.
Arbeloa se jugó las cartas de Thiago y Mastantuono para buscar la remontada que parecía misión imposible. O no porque llegó el 1-1 de Militao en el minuto 88. La esperanza blanca de una remontada hizo su aparición, pero duró tres minutos. El tiempo que Muriqi tardó en marcar el 2-1 en el 91’. Ahí se certificó la derrota del Madrid, con el Bayern en el horizonte.