El banquillo del Burgos CF ya tiene un nuevo inquilino para la próxima temporada. Sergio Francisco ha sido el elegido por la directiva castellana para asumir las riendas de un ambicioso proyecto en la categoría de plata, cubriendo así la vacante dejada por Luis Miguel Ramis tras su marcha de la entidad de El Plantío rumbo a Osasuna.
El técnico irundarra llega a la capital burgalesa con la exigencia máxima de capitanear un bloque que la pasada campaña rozó con la yema de los dedos los puestos de play-off, consolidándose como un club al alza que aspira firmemente a pelear por los puestos de promoción de ascenso a la élite del fútbol español en este nuevo ciclo.
Este movimiento supone un gran reto de redención para un Sergio Francisco cuya vida deportiva reciente ha estado ligada a los banquillos de Zubieta. Tras formarse como técnico en las categorías inferiores de la Real Sociedad, el guipuzcoano logró su mayor éxito en los filiales al firmar un brillante ascenso con el Sanse a Segunda División en la temporada 24/25. Ese gran logro, sumado a la posterior no continuidad de Imanol Alguacil en el primer equipo, le abrió de par en par las puertas de la primera plantilla txuri urdin.
Sin embargo, su aventura en la máxima categoría del fútbol español fue efímera y accidentada: apenas duró 16 jornadas en el cargo antes de ser cesado, debido a una racha de juego y resultados que no logró convencer ni a la dirección de fútbol ni a una grada de Anoeta muy descontenta con su gestión.
A pesar de aquel doloroso y prematuro despido en el conjunto donostiarra, su valiosa experiencia acumulada y sus éxitos conseguidos han sido los avales definitivos para que el Burgos confíe ciegamente en sus servicios. Sergio Francisco afronta ahora la oportunidad perfecta para reivindicarse lejos de casa y demostrar las condiciones que un día le llevaron a lo más alto. El técnico llega a la ciudad del frío firmando un contrato que le une por una temporada más otra opcional en caso de que se cumplan los objetivos, que no se han detallado.