Take Kubo se convirtió en el primer futbolista de los cuatro representantes de la Real Sociedad en debutar en el Mundial, asumiendo los galones de la titularidad con la selección de Japón. Tras una primera mitad muy táctica y trabada, caracterizada por la escasez de aproximaciones en ambas áreas, el encuentro se agitó por completo tras el paso por los vestuarios. Países Bajos logró romper el hielo al adelantarse en el marcador nada más reanudarse el juego, un golpe que espoleó la reacción del combinado asiático bajo la batuta del talentoso extremo txuri urdin.
La réplica nipona llevó la firma del futbolista realista. Kubo se inventó una jugada individual por la banda izquierda para terminar cediendo el esférico atrás hacia la frontal del área, donde Keito Nakamura ejecutó un preciso disparo con su pierna menos habitual que significó el empate a uno.
No obstante, la alegría duró muy poco en las filas japonesas, ya que la escuadra neerlandesa volvió a golpear en el minuto 64 para colocar el 2-1 definitivo. Lejos de bajar los brazos, Take tomó la responsabilidad en ataque y rozó la igualada en el 66' con un potente chut lejano, consolidándose como el efectivo más incisivo y peligroso de los suyos en el plano ofensivo.
La nota preocupante de la jornada llegó en el minuto 70, cuando el atacante se vio obligado a retirarse del terreno de juego. Kubo sufrió un fuerte choque con el defensa holandés Dumfries que afectó directamente a su rodilla; a pesar de que intentó probarse en la banda para reincorporarse al choque, el dolor le impidió continuar y tuvo que ser sustituido inmediatamente.
De este modo, se encienden las alarmas en el seno de la Real Sociedad y de la propia selección nipona, pendientes ahora del alcance exacto de una lesión que empaña las buenas sensaciones futbolísticas que dejó el realista en su estreno. Japón acabó empatando en los últimos minutos y Kubo salió a la pata coja a celebrarlo, con hielo en su rodilla.