Esta pasada madrugada se ha producido una de las imágenes de este Mundial. Ha sido en el encuentro entre Canadá y Qatar. A los 51 minutos, el canadiense Ismael Koné, jugador del Sassuolo, sufrió una entrada del qatarí Madibo. Inmediatamente todos los jugadores se dieron cuenta de la gravedad de la acción, hasta el punto que el futbolista qatarí se llevó las manos a la cabeza, asustado por la situación. El colegiado paraguayo Cristian Garay le mostró la tarjeta de inmediato. A falta de conocer el diagnóstico médico, todo indica que puede sufrir una fractura de tibia.
Luego están las consecuencias disciplinarios para el futbolista de Qatar. El Reglamento de la FIFA de este Mundial deja claro que "si un jugador o miembro del cuerpo técnico es expulsado con una tarjeta roja directa o por doble amonestación, se le impondrá automáticamente una suspensión y no podrá participar en el siguiente partido de su equipo. Además, se podrán imponer otras sanciones".
Luego Madibo no podrá jugar el último encuentro de la fase de grupos ante Bosnia Herzegovina, donde se jugará todo el combinado que dirige Julen Lopetegui para poder pasar a dieciseisavos de final. Incluso podría perderse la ronda siguiente, siempre que el combinado qatarí pasara de ronda. Es decir, que no pudiera incluso ser sancionado con sus encuentros si se considerase su acción como una acción grave. Así lo recoge el Código Disciplinario de la FIFA que en su capítulo dos de infracciones habla de un castigo de "al menos dos partidos por juego brusco y grave".
Si finalmente fuese castigado con un partido, Madibo llegaría limpio de tarjetas a las eliminatorias directas, como el resto de futbolistas del Mundial que no tengan que cumplir en esta primera ronda de dieciseisavos un partido de sanción por roja directa o doble amarilla: "En la fase final, se anularán las tarjetas amarillas después de la fase de grupos y de los cuartos". Situación que se repetirá cuando el torneo llegue a cuartos de final.