Con su duelo de Champions ante el Villarreal a la vuelta de la esquina, el Borussia Dortmund se pasó una hora haciendo méritos para perder este sábado y en apenas unos minutos cimentó una remontada para el recuerdo en campo del Hoffenheim (2-3). El conjunto de Nico Kovac reaccionó cuando parecía tenerlo todo perdido, remontó un 2-0 y acabó llevándose los tres puntos con un gol en propia puerta en el minuto 88. Fue un triunfo como para que el conjunto 'groguet' esté en alerta.
No obstante, el Dortmund estuvo desaparecido durante una hora. El Hoffenheim mandó, encontró espacios y acumuló ocasiones ante un rival que vivía a contracorriente. Gregor Kobel tuvo buena parte de culpa de que los locales no se marchasen mucho antes en el marcador y fue, de largo, el mejor de los amarillos.
El 1-0 llegó por medio de Avdullahu, que se sacó de la chistera un derechazo con rosca y lo colocó lejos del alcance de Kobel (45'). Y tras el descanso llegó el segundo. Lemperle puso el 2-0 y aquello empezaba a tener pinta de sentencia (54'). Pero ojo, porque dar por muerto a este Dortmund puede salir caro y es un error.
Guirassy apareció para recortar distancias y cambiar el decorado (61'). Kovac movió ficha y Fábio Silva, que había entrado en el minuto 62, tardó apenas cuatro en poner el 2-2 con un disparo cruzado (66'). 'Pimpam'. De repente, lo que parecía imposible empezaba a ser perfectamente posible.
El Hoffenheim pasó de tener el partido controlado a estar contra las cuerdas. Y el Dortmund, lanzado, encontró el premio en el 88’. Eso sí, con una ayudita considerable: el 2-3 llegó en propia puerta al marcar Hajdari en la portería que no quería hacerlo. El fútbol, a veces, también va de estas cosas. De detalles, que aparece en tantas ocasiones que algunos lo confunden con el mejor jugador del mundo.
Al final, pleno de victorias para el Dortmund y remontada de mucho valor. Pero que nadie se lleve a engaño. El marcador dice una cosa y el partido, otra. El martes espera el Villarreal en el estreno de la Champions y el conjunto de Kovac tendrá que espabilar bastante antes. Porque no siempre va a salir cara y el Villarreal de Iñigo Pérez no es el Hoffenheim.