El Milan necesitaba puntuar ante el Bournemouth en el Vitality Stadium para no complicarse su continuidad en la Europa League pero pronto se le complicó el partido. Justin Kluivert abrió el marcador en el minuto 8 al transformar un penalti y los ingleses ampliar el marcador a la media con otra pena máxima, ésta ejecutada por Marcus Tavernier en una acción que dejó al mismo tiempo en inferioridad numérica al equipo de Rúben Amorim.
Fue a la salida de un córner botado por Kluivert cuando, estando el balón el aire, Tyler Adams cayó al césped a un metro de la portería. El árbitro griego Vassilis Fotias mostró de inmediato la tarjeta roja a Mike Maignan por considerar como agresión el empujón del meta francés al medio estadounidense poniendo ambos manos en su cara.
La acción se revisó en el VAR, que ratificó la decisión de Fotias ante la cara de incredulidad de Maignan por considerar muy rigurosa la expulsión.