Girona está de fiesta y su equipo decidió sumarse a la celebración. Coincidiendo con el inicio de las Fires de Sant Narcís, Montilivi vivió la noche más plácida de la temporada, una de esas en las que prácticamente todo sale bien y el fútbol parece mucho más sencillo de lo habitual.
El Girona goleó al Celta Fortuna (5-1), encontró la contundencia que tantas veces había echado en falta y, por primera vez en mucho tiempo, pudo disfrutar de una victoria sin necesidad de sufrir hasta el último suspiro. Vanat, con tres goles y una asistencia, fue el gran protagonista de una función que terminó con casi todos los actores recibiendo el aplauso de la grada.
El partido también dejó una sensación diferente a la de anteriores jornadas. Esta vez, el Girona no necesitó refugiarse en su ventaja ni sobrevivir a los ataques del adversario. Fue superior, encontró espacios y convirtió sus ocasiones con una eficacia que desarmó rápidamente el planteamiento visitante. El Celta Fortuna había preparado una defensa de cinco para equilibrar fuerzas y resistir el empuje local, pero apenas pudo sostener su propuesta.
Buena parte de la responsabilidad fue de Vanat. El ucraniano, señalado durante las últimas semanas por las dificultades para conectar con sus compañeros, encontró precisamente aquello que Quique Álvarez venía reclamando: entendimiento, presencia y capacidad para decidir. Abrió el marcador (17'), asistió a Unai Hernández para que estrenara su cuenta goleadora (20') y volvió a aparecer desde los once metros después de una acción que terminó de romper el encuentro (29').
Meixús empujó al delantero dentro del área en una jugada tan evitable como determinante. El árbitro señaló penalti y, tras la revisión del VAR, expulsó al central por desentenderse del balón. Vanat transformó la pena máxima y dejó al filial gallego con tres goles de desventaja y un futbolista menos antes de la media hora.
La superioridad encontró su expresión más espectacular en las botas de Carles Pérez. El extremo conectó un disparo desde fuera del área que se coló directamente por la escuadra de Carrillo (38'). Un auténtico obús que puso el cuarto y convirtió Montilivi en una celebración anticipada.
El descanso apenas interrumpió la fiesta. Vanat completó su triplete y se marchó posteriormente ovacionado, convertido en el símbolo de una noche que puede marcar un punto de inflexión en su adaptación (55'). El Celta Fortuna, pese a las circunstancias, conservó el orgullo suficiente para encontrar el gol del honor mediante Óscar Marcos, aprovechando una desconexión defensiva de un Girona que ya había levantado ligeramente el pie del acelerador.
Todavía quedaba espacio para otra de las grandes noticias de la noche. Stuani regresó a los terrenos de juego después de superar su lesión y recibió el cariño de una afición que tampoco quiso olvidarse del resto de protagonistas. Montilivi reconoció el esfuerzo colectivo en una jornada donde el resultado acompañó, pero también las sensaciones.
La goleada permite al Girona alcanzar los 21 puntos y dormir cuarto, pendiente del Sporting y a solo dos puntos del ascenso directo. Más allá de la clasificación, el equipo de Quique encontró algo que llevaba semanas persiguiendo: una victoria convincente, con protagonismo ofensivo y sin las dudas habituales sobre su capacidad para controlar los encuentros.
Las Fires apenas acaban de empezar, pero el Girona ya ha puesto la primera celebración sobre la mesa. Y esta vez, con cinco motivos para sonreír.