Quique Álvarez terminó satisfecho con la goleada del Girona frente al Celta Fortuna (5-1), aunque quiso mantener la prudencia después de una de las actuaciones más convincentes de la temporada.
El entrenador destacó especialmente la evolución colectiva, la implicación de sus futbolistas y la posibilidad de repartir minutos en un encuentro que quedó prácticamente resuelto antes del descanso. "Estamos en un buen momento, pero nunca es fácil ganar en esta categoría. Esto es muy largo, pero lo que me deja más contento es que veo progresar al equipo", aseguró el técnico, que valoró la trayectoria ascendente de los suyos después de un inicio de campeonato marcado por la irregularidad.
La superioridad mostrada durante la primera mitad, con cuatro goles y la expulsión de Meixús, permitió al entrenador gestionar los esfuerzos y ofrecer oportunidades a futbolistas menos habituales. "Es cierto que a la hora de hacer los cambios he pensado en aquellos que necesitaban descanso y he dado minutos a algunos que los necesitaban. Con la goleada en la primera parte, sumado a la expulsión, el partido estaba un poco decidido", explicó.
Quique también quiso reconocer el trabajo diario de una plantilla en la que considera que la competencia interna está aumentando. "Estoy muy contento con todos los jugadores porque entrenan muy bien y es una pena que no puedan jugar todos y no puedo premiar como me gustaría, pero de ahora hasta al final todos tendrán su oportunidad", señaló.
Uno de los nombres propios fue Abdul Mumin, que dispuso de minutos en la segunda mitad. El técnico justificó su entrada por el esfuerzo que está realizando en los entrenamientos y por la necesidad de equilibrar las oportunidades entre sus defensores. "Junior ha participado más que Mumin y quería que fuese él porque se está mereciendo jugar por cómo entrena", explicó. También quiso dejar claro que la decisión no supone una pérdida de confianza en el joven central. "Eso no significa que Junior no se los merezca porque estoy encantado con él", quiso aclarar.
Pese a la contundencia del resultado, el entrenador encontró un aspecto que corregir. El gol de Óscar Marcos, que llegó cuando el Girona ya dominaba por cinco tantos de diferencia, evidenció una desconexión defensiva que no pasó inadvertida. "Es una jugada aislada y es el único 'pero' que puedo tener con el equipo. Quería que mantuvieran la concentración y esa peinada nos ha pillado mal colocados", lamentó.
La goleada permite al Girona alcanzar los 21 puntos y reforzar su posición en la lucha por el ascenso, pero Quique prefirió evitar cualquier exceso de confianza. El técnico recordó que el equipo todavía tiene margen de mejora y que las buenas sensaciones actuales no deben hacer olvidar las dificultades del comienzo. "Es verdad que nos costó arrancar, pero no quiero ir mucho más allá con las buenas sensaciones de ahora. Ahora me centro en la Copa y luego ya nos centraremos en los siguientes partidos de Liga", concluyó.