Publicado: 10 días atrás

Una genialidad de Beier desatasca al Dortmund

De carrilero, pero con alma de delantero. Maximilian Beier apareció en la frontal para resolver de un derechazo un partido que se le resistía al Borussia Dortmund y doblegar al Eintracht Frankfurt (1-0). Niko Kovac le dio entrada por Svensson para ocupar la banda izquierda y el atacante acabó encontrando, en combinación con Jobe Bellingham, el gol que no había llegado ni con las ocasiones de Guirassy ni con la insistencia a balón parado. Un fogonazo para desatascar al Borussia, que tuvo en Veerman a su guía y en Kobel un seguro cuando el encuentro amenazó con torcerse.

Jugadores del Dortmund celebrando el gol de BeierEFE

La solución estaba en el banquillo. Beier llevaba poco más de diez minutos sobre el césped y Jobe acababa de relevar a Nmecha cuando ambos encontraron la grieta. El alemán entregó el balón al inglés y siguió la jugada. Jobe corrió para alcanzarlo, frenó y aguardó la llegada de su compañero antes de devolvérselo en la frontal. Hubo pausa en la preparación y contundencia en el desenlace: control, pierna armada y un derechazo formidable hacia la escuadra. Atubolu no llegó. A diez minutos del final, el Dortmund encontró en un solo golpe toda la precisión que había echado en falta.

El gol premió la insistencia de un equipo al que le costó dar continuidad a sus ataques. Kovac había renovado sus recursos con Chukwuemeka, Nwaneri y el propio Beier, encargado de recorrer el carril izquierdo sin renunciar a su naturaleza ofensiva. El Eintracht sufría cada vez más, Atubolu había frenado un remate de Nwaneri y Ryerson había mandado alto otra oportunidad. Los locales estrechaban el cerco, aunque entre la sensación de peligro y el gol seguía mediando una distancia que solo Beier consiguió salvar.

Buena parte de los caminos hacia el área llevaron la firma de Veerman. El neerlandés sostuvo la elaboración, dio criterio a la circulación y convirtió sus envíos en una amenaza constante. En una noche de ataques por momentos espesos, su claridad permitió al Borussia volver a intentarlo sin perder el rumbo. De su pie nació también el centro que Guirassy cabeceó al larguero en el 53’, tras un córner. La madera frustró entonces una conexión que merecía mejor desenlace.

Para el guineano fue una tarde de oportunidades esquivas. Ya antes del descanso había dispuesto de una clarísima, cuando Fábio Silva lo encontró dentro del área e intentó superar a Atubolu con una vaselina. El guardameta le ganó el duelo. Tampoco consiguió batirlo con un disparo lejano y volvió a rondar el gol, mediada la segunda mitad, en la continuación de un saque de esquina. Guirassy puso la amenaza; Beier acabaría poniendo el acierto.

Pero el Dortmund también tuvo que protegerse. El resultado ajustado mantuvo vivo a un Eintracht que encontró en Chaïbi su principal argumento tras el descanso. Nada más reanudarse el encuentro, su disparo lejano obligó a Kobel a obrar el milagro entre el humo de las bengalas. Con la visibilidad muy reducida, el suizo consiguió desviar un balón que buscaba la parte alta de su portería. La humareda obligó, acto seguido, a interrumpir el juego durante unos minutos.

Aquella parada tuvo tanto valor como dificultad. El Borussia había generado más ocasiones, pero todavía no disponía de ventaja alguna y un gol visitante habría cambiado el escenario. Kobel volvió a responder a otro remate de Chaïbi poco después del larguero de Guirassy, igual que había hecho ante Ebnoutalib en la primera mitad. Sus intervenciones concedieron al Dortmund el tiempo que necesitaba para encontrar la diferencia en la otra área.

Atubolu parando un intento de vaselina de GuirassyEFE

También Atubolu había contribuido a prolongar la incertidumbre. Además de sus duelos con Guirassy, desvió un zurdazo de Nmecha al filo del descanso y sostuvo al Frankfurt cuando la presión local empezó a acumularse. El Borussia había avisado pronto con la movilidad de Fábio Silva y las incorporaciones de Svensson, pero no logró convertir esas primeras aproximaciones en una tarde cómoda. Tuvo que trabajarla, soportar la espera y buscar nuevas respuestas.

Con la ventaja ya en el bolsillo, el Dortmund evitó que los últimos minutos se convirtieran en un asedio. El Eintracht recurrió al exborusser Mario Götze, pero no encontró la mordiente necesaria para comprometer el triunfo local. Un fuera de juego frustró una de sus llegadas en el añadido y Gadou relevó a un Ryerson exhausto para reforzar la zaga. El último balón colgado al área quedó en las manos de Kobel.

El Signal Iduna Park volvió a ser territorio adverso para el Frankfurt: 15 victorias del Dortmund y una sola derrota frente a este rival desde 2011. Esta vez, el triunfo se construyó con la dirección de Veerman, las paradas de Kobel y la paciencia para seguir buscando. Hasta que un delantero destinado al carril izquierdo apareció en la frontal y decidió que la espera había terminado.

Etiquetas: Bundesliga 1
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