Lo de Fede Valverde y su hat-trick en los primeros 45 minutos de esta eliminatoria de octavos de final entre Manchester City y Real Madrid fue tan apabullante que el conjunto de Arbeloa no necesitó nada más para poner su pica en cuartos. Todo el pundonor, todo el alma y todas las ganas las debió de gastar aquella noche porque en la de ayer, le bastó y le sirvió con cumplir el expediente para acceder a la siguiente ronda.
Eso, y la roja a Bernardo Silva en el minuto 17 de partido que nos impedirá saber para siempre qué hubiera pasado en otro escenario. Uno en el que el City seguía atacando y atacando como hasta ese momento y encerrando al Real Madrid en su área hasta derribar el muro. Pero el fútbol está lleno de futuros que no terminan de hacerse realidad.
De hecho, al comienzo de la eliminatoria, hasta el más optimista de los madridistas valoraba una eliminación digna dada la situación física y mental del equipo y ahora se ve en la siguiente ronda a la espera previsible de un Bayern de Múnich al que, de repente, se le ha puesto cara de asequible ya que para entonces es posible que jugadores como Mbappé o Bellingham estén al 100%.
Y es que eso sí que debe reconocérsele al Real Madrid en esta eliminatoria, que aún con un equipo a medias, plagado de bajas y sin la gran estrella que les ha guiado hasta aquí, ha conseguido ganar en las dos mangas al City de Guardiola.
Un equipo que, dicho sea de paso, fue el menos City de Guardiola de todos los que ha habido en estos diez años que lleva el catalán en el banquillo sky-blue. Quien sabe si estos fueron sus últimos partidos en Champions con Haaland, Rodri y compañía pero lo cierto es que el cartel con el que llegaba el equipo inglés de favorito a este duelo, lo perdió enseguida y nunca lo recuperó.
Como nunca lo perderá en esta competición el Real Madrid en la que se transforma y da igual cómo llegue, cuándo llegue o con quién llegue. Y por eso esta será la eliminatoria de Valverde, de Pitarch y de Arbeloa. Y con esas rentas, el Madrid se ganó los cuartos y, como mínimo, el derecho a soñar.