500 partidos en el banquillo de un mismo club no se alcanzan todos los días. La de hoy es una cita especial para Ernesto Valverde, aunque ni el técnico ni el Athletic están para celebrar efemérides. Les sobran los motivos a los bilbaínos para ganar al Alavés (Mendizorrotza, 18.30 horas), pero seguro que el intentar brindar una victoria a su míster en un día tan señalado estará en la lista. No deja de ser el entrenador que más veces ha dirigido al conjunto rojiblanco en su historia y los mensajes de los futbolistas de querer dedicarle el mejor agur posible se han ido sucediendo. El último ha sido Guruzeta.
Pero lo primero es lo primero, que diría el propio Valverde. El Athletic necesita los tres puntos para sobrepasar la barrera psicológica de los 42 y llegar a una cifra de 44 con la que nadie ha descendido nunca. Así podría ampliar el campo de visión en la recta final y pensar en Europa de cara a las últimas cuatro jornadas. Los leones arrancan la jornada a tres puntos de Getafe y Celta, sexto y séptimo respectivamente, y ambos juegan mañana.
La pelea del Alavés es distinta pese a que solo está cinco puntos por debajo del Athletic y con dos de margen con el descenso. Todos los equipos de la zona caliente de la tabla van con las pinturas de guerra en la cara desde hace varias semanas. Que sea un derbi solo alimenta más el hambre en el graderío de Mendizorrotza. Quique Sánchez Flores se hizo cargo hace siete partidos del conjunto albiazul, relevando a un Coudet que fichó por River Plate, y su balance es de nueve puntos.
No ha logrado echar el candado el Alavés con el nuevo míster. Son 18 jornadas consecutivas recibiendo goles y es un mal que comparte con el Athletic, sin embargo ha visto puerta en todos los envites desde la llegada del madrileño. Sus encuentros son muy movidos, con cambios de rumbo cuando asoma el pitido final. En Mestalla entró ganando 1-2 al minuto 90 y se fue con las manos vacías (3-2) y el Villarreal arañó un punto de Gasteiz en el 98’ (1-1). Pero la locura también ha sonreído a los babazorros. Boyé niveló en el añadido los derbis con Osasuna y Real Sociedad y para el recuerdo queda la voltereta de Vigo: de 3-0 a 3-4.

Si el Athletic quiere aspirar a algo más que no a pasar apuros o a quedarse en tierra de nadie, debe mejorar sus prestaciones a domicilio. Las buenas sensaciones del primer acto en el Metropolitano no se tradujeron en puntos y encadena tres derrotas fuera. Solo ha logrado 5 puntos de 24 posibles en los ocho desplazamientos ligueros de 2026. Y de los cinco compromisos que les restan a los de Valverde, tres serán como visitantes. Tras Gasteiz recibirán al Valencia, acudirán al RCDE Stadium, jugarán con el Celta en San Mamés y cerrarán la Liga en el Santiago Bernabéu.
La gran duda en el once zurigorri recae en Sancet. Viene de ser suplente en los dos últimos choques, dejando la media punta para Berenguer y Unai Gómez. ¿Habrá un tercero? En cuestión realizadora, el gran duelo en Mendizorrotza lo servirán Toni Martínez y Guruzeta. Con Boyé de baja, el Alavés apela a un punta murciano que la está rompiendo. Seis goles en cinco jornadas que le convierten en el futbolista más en forma de la Liga. El rojiblanco lleva tres partidos seguidos marcando y va a por el póquer en Gasteiz para dejar atrás su techo de 16 dianas, para regalar una victoria a Valverde y para mirar definitivamente a Europa.