España vive una jornada atravesada por la conmoción tras el grave accidente ferroviario registrado esta mañana en la provincia de Toledo, donde la colisión entre dos trenes se ha cobrado ya la vida de al menos 60 personas, a la espera del recuento oficial de víctimas. La magnitud del suceso ha paralizado la actividad deportiva en el ámbito estatal, llevando a la Real Federación Española de Fútbol a decretar el aplazamiento de todos los encuentros de la Copa del Rey previstos para el día de hoy.

Sin embargo, el balón sí rodará esta tarde en Guipúzcoa. La Real Sociedad ha comunicado a los medios que su enfrentamiento de la UEFA Europa Cup contra el Fenerbahce turco, fijado para las 19:00 horas en Zubieta, se disputará con normalidad. El club donostiarra ha supeditado la celebración del duelo a las directrices de la UEFA, ente organizador de la competición que no ha modificado la agenda de la jornada internacional.
El fútbol a veces camina insólita y dolorosamente desconectado con la realidad social. La UEFA hace gala ahora de su facilidad para ignorar los asuntos verdaderamente importantes, más si cabe en una jornada marcada por el luto nacional y la conmoción absoluta. Se hace evidente la falta de tacto del organismo europeo, en un movimiento que lógicamente produce incredulidad y estupor para muchos actores que rodean el mundo del deporte rey.

Esta dualidad en las decisiones organizativas genera un contraste notable en el panorama deportivo del país. Mientras la RFEF optó por paralizar sus torneos como gesto de luto y respeto institucional, los compromisos continentales continúan fijados en el calendario oficial de la UEFA sin alteración alguna.
De este modo, el equipo entrenado por Gorka Álvarez saltará al césped de Zubieta en una tarde marcada por las noticias que llegan desde tierras castellanomanchegas. El choque ante el conjunto otomano se convertirá así en el único evento futbolístico de máximo nivel programado en territorio español durante este trágico día.