El Girona salvó los muebles en el descuento gracias a un gol con suspense de Joel Roca tras ser revisado por el VAR. Los granotas se avanzaron tras un gol de Espí, pero la esperanza de los locales se vino abajo por un gol de los catalanes en el añadido.
No pasó a la historia el primer tiempo. A pesar de la necesidad de los levantinistas por aferrarse a la esperanza de la permanencia, el partido no gozó de la mejor de las intensidades; nadie se alocó. Sobre el césped, respeto y paciencia a partes iguales, sin grandes cambios en el once.
Los gironins iniciaron mejor, con una buena presión tras pérdida que permitió acorralar a los granotas durante buenos minutos del juego, aunque con paso del tiempo la cita repartió el dominio, con momentos para ambos, aunque sin grandes ocasiones claras. Tan solo un remate de Tsygankov lució para los visitantes y tres, con algo más de peligro, para los locales, obras de Moreno, Olasagasti y Paco Cortés.
A Míchel le fue cambiando el rostro. El vallecano, expresivo, tuvo que ver como los suyos no corrigieron los errores pendientes. Los deberes recaían en evitar los errores que condenaron en las últimas jornadas y afinar la puntería. Ni una, ni la otra. En líneas generales, el equipo no estuvo mal, pero en acciones puntuales dieron aire al rival.
Todo lo que no sucedió en los primeros 45 minutos, sucedió en apenas quince al reanudar el juego. La poca tensión en el centro de Víctor García permitió ver, de nuevo, al chico de moda en el Levante: Carlos Espí. El delantero, solo y sin marca remató con la testa al primer palo para poner la sorpresa y creer en el segundo triunfo consecutivo (51’). Los tres últimos goles del cuadro levantinista llevan su sello.
Los granotas recibieron un subidón anímico empujados por una afición que invitó a los suyos a creer más que nunca, aunque las circunstancias provocaron que ese golpe anímico se esfumara a los pocos minutos con la expulsión de Olasagasti. El ex de la Real Sociedad vio la roja por una entrada sobre Vanat en el centro del campo (59’). Condenado por la altura de su pierna y sus tacos sobre la rodilla del ucraniano, el centrocampista no tuvo otro destino que el camino hacia el túnel.
Míchel no alargó la reacción desde el banquillo. Con casi media hora por delante, los catalanes ya agotaron los cinco cambios, buscando la épica con toda la carne en el asador. Los granotas tampoco dudaron en sus intenciones. Guardarse atrás fue la máxima prioridad, no solo por el paso al frente del Girona, sino por la inferioridad numérica y la necesidad de verse más cerca de la salvación. Aun así, Maturro pudo doblar la ventaja a diez para el final.
Apretaron hasta el final los ‘blanc-i-vermells’, acorralando con centros laterales que permitieron ver el larguero de Witsel, aunque no fue hasta el descuento cuando llegó el suspense. Joel Roca disparó entre un mar de piernas y el balón acabó entrando en la portería de Ryan. El asistente lo anuló por la incidencia de Vanat en la jugada, pero el VAR entró al ver que el ucraniano no influía suficientemente en la jugada para anular el gol.
Sin tiempo para más, por la mínima se salvó un Girona que necesita dar un gran paso más, a pesar de la importancia del punto frente a un rival directo. El Levante, a cuatro de la salvación.