Publicado: 25 días atrás

Girona y Alavés se reparten el pastel en Mendizorroza

Girona y Alavés se repartieron los puntos en el cierre de la jornada 25, en un partido con emoción en la totalidad de sus minutos. El cuadro catalán supo remontar el tanto inicial de los vitorianos, pero Lucas Boyé saltó con el alma para poner el empate a un minuto de los noventa reglamentarios para firmar su doblete.

Fue un inicio especial, arropado por el saque de honor de Baskonia tras lograr el título de la Copa del Rey de baloncesto. No empezó calmada la cita sobre el verde, a pesar de un dominio engañoso del cuadro visitante. Cinco minutos bastaron para que Hugo Rincón rompiera la línea defensiva y Yusi pusiera un centro para que Lucas Boyé rematara en el corazón del área (5’). Gazzaniga pareció salir a cámara lenta en una acción de clara desconcentración.

Fue una paradoja el contexto inicial del conjunto gerundense, que llegó a Mendizorroza siendo el equipo con menos disparos a puerta recibidos en este 2026. En seis minutos, incluso la ventaja pudo doblarse con una acción clarísima de Toni Martínez que se marchó alto. El cuadro vitoriano salió a morder sin piedad, aun con cinco cambios en el once inicial respecto al último choque.

Pudo rehacerse el cuadro de Míchel con el paso de los minutos, hasta llegar casi al 70% de una posesión que encontró sus frutos tras varias llegadas al área. En un saque de esquina –y precisamente ante el único equipo de LaLiga que no había encajado en acciones a balón parado hasta el momento–, los ‘gironins’ encontraron petróleo tras un centro que remató Witsel al primer palo y remachó Vanat llegando desde el segundo (31’). El Girona fue dueño hasta llegar al descanso, con buenas combinaciones al primer toque en zona peligrosa.

Volvió a oler la sangre el Alavés, que inició el segundo tiempo más afilado tras varios errores de los ‘blanc-i-vermells’, incluso en la salida. Una de las imágenes más sensibles llegó en ese periodo, con Gazzaniga pidiendo la asistencia tras parar un balón que acabó dislocándole el dedo índice. Sin embargo, el argentino pudo continuar, dando paso a nuevas ocasiones de los babazorros con centros rasos muy peligrosos. Míchel no se lo pensó y agitó el árbol con un doble cambio: Beltrán y Echeverri. Pocos minutos después, retornó Ounahi tras superar su lesión, dejando al equipo sin un nueve puro.

Sufrieron los catalanes con las cargas de un cuadro local que se mostró mejor y amenazante durante todo el segundo tiempo. Cuando mejor parecía estar el cuadro de Coudet, apareció Ounahi –que llevaba cuatro minutos sobre el césped– para cambiar el destino. El pase de cirujano del marroquí fue impropio de un jugador que llevaba ausente tres meses, que conectó con Tsygankov para poner a los suyos por delante (73’). Pura magia.

Crecieron las prisas en los vitorianos, momento en el que los visitantes aprovecharon para salir al espacio con velocidad, generando problemas a la defensa rival. Los últimos minutos fueron de ida y vuelta, en una gran lucha táctica. En uno de esos centros, Boyé firmó un doblete con un gran remate a la escuadra que acabó revisando el VAR por un agarrón a Blind en el área (89’). El colegiado dio por válido el gol.

Los nueve de añadido animó a ambos conjuntos a lograr la victoria, pero la cita selló el reparto de puntos en una actuación de poder a poder que deja al Girona en la media tabla con 30 puntos y al Alavés decimocuarto con tres menos.

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